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El Ministerio Matrimonios para Toda la Vida, se reúne semanalmente dictando cursos específicos y atendiendo las necesidades de los matrimonios de la iglesia, y quienes se van sumando.

Muchos creen que con el correr del tiempo es natural el desgaste de la relación matrimonial, que esto es esperable y por lo tanto no tiene vuelta atrás; y por esa razón para muchos el "volver a empezar" significa: divorcio y nuevo matrimonio. Pero existe una salida para esta "normalidad" y es llevar tu matrimonio a los pies de Cristo trayendo Sanidad.

9¿Sanidad para el Matrimonio? Te estarás preguntando qué significa esto. Simplemente es comprender quién soy en mi hogar, qué rol cumplo, y también saber que si no ocupo mi lugar, este será tomado por otra persona o cosa.

Sanidad para mi Matrimonio es amar aunque a mis ojos no sea merecedor.

Sanidad para mi Matrimonio es comprender que todo vale la pena para que el amor continúe.

Sanidad es limpiar las heridas y hacer que se cierren para que no se abran jamás. Es callar aún cuando quieras gritar que tienes razón; es que pienses en lo bueno de él o de ella cuando te esté haciendo algo malo. Es perdonar aunque merezca juicio; es no sacar sus miserias en público, sino callar para que no sea avergonzado.

 

Tener un Matrimonio sano es que no tengas vergüenza de parecer ridículo al amar. Es jugar sin competir, reírse hasta de lo que hay que llorar. Es que animes al otro, sin temor a que gane. Es que lo acompañes en sus fracasos, así como lo haces en sus éxitos. Es que lo esperes aún cuando llegue más tarde y que te levantes al oír su regreso.

Vivir un matrimonio sano es que admires a tu cónyuge y no permitir que los de afuera modifiquen esa admiración, es conversar las cosas a solas, o esperar el momento indicado y no hacerlo en cualquier lugar y contexto sólo para demostrar quién tiene la razón.

Dejar que Dios sane tu matrimonio es dar tantas oportunidades como las que soy capaz de recibir; es empezar cada vez que termina una discusión cada vez que fallamos, buscar el bien para él o ella. Es... con toda seguridad... ¡no rendirse!

"Cada vez que te preguntes para qué te casaste,
recuerda que no fue para SER feliz,...
sino para HACER feliz a quien elegiste..."


Ministerio Matrimonios para Toda la Vida